CCOO muestra su rechazo a la aplicación del CETA

    CCOO muestra su rechazo a la aplicación del Acuerdo comercial y de inversión entre la Unión Europea y Canadá (CETA) porque representa una pérdida de derechos para los ciudadanos y supondrá un peligro el medio ambiente, los servicios públicos o los estándares europeos de calidad. Este acuerdo entra hoy en vigor de forma provisional aunque se aplicarán el 90% de sus previsiones ya que, aspectos como la protección de inversiones y el nuevo sistema de resolución de conflictos, exigen la aprobación unánime de todos los países europeos.

    21/09/2017.
    No al CETA

    No al CETA

    A pesar de algunos cambios que se introdujeron durante la última parte de la negociación del CETA y que, en gran parte, se produjeron gracias a la presión sindical que se ejerció a ambos lados del Atlántico la Confederación Europea de Sindicatos (CES) y el Congreso Laboral canadiense (CLC), mantenemos nuestro rechazo a un acuerdo que antepone los intereses de los inversores a los de la ciudadanía. Los cambios limitaron las competencias de los tribunales de resolución de conflictos de inversión pero a pesar de ello, estos continúan siendo uno de los aspectos más peligrosos del CETA ya que supeditan la soberanía de los Parlamentos y tribunales nacionales a sus decisiones de parte. Los inversores tendrán la capacidad de interponer demandas millonarias a los estados, si consideran que sus intereses comerciales se ven perjudicados o mermados por normativas nacionales. Los tribunales nacionales quedarán fuera de juego.

    La Comisión europea ha optado por utilizar un tono entusiasta para anunciar la entrada en vigor del CETA. El Presidente de la Comisión, Juncker, ha afirmado que el CETA “refleja el creciente interés de los ciudadanos por la política comercial” o “es el instrumento para encauzar la globalización” o las afirmaciones de la Comisaria de Comercio Malmström de que el acuerdo manifiesta el “firme compromiso con el crecimiento sostenible y protege la capacidad de nuestros gobiernos de legislar en aras del interés público”. Así mismo, se proclama que beneficiará a las PYMEs ya que son las empresas con menor capacidad para asumir los costes para la exportación, pero obviando que pueden ser “devoradas” por las grandes corporaciones que podrán exigir su cuota de negocio allí donde operen, gracias a los tribunales de resolución de conflictos de inversión.

    Aunque las autoridades europeas insisten en la generación de empleo que supondrá el CETA, desde CCOO hemos reiterado nuestras dudas sobre la veracidad de los informes de la Comisión Europea, sobre todo teniendo en cuenta que la Comisión de Empleo del Parlamento concluyó que el acuerdo con Canadá podría suponer la destrucción de más de 200.000 puestos de trabajo.

    CCOO, se suma a las reivindicaciones de la Plataforma NoTTIP ni CETA, de la cual forma parte, para denunciar la aplicación provisional del CETA pese al amplio rechazo social y mantiene su firme rechazo sin descartar la presentación de demandas ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre su legitimidad.

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