CCOO señala los retos que marca la nueva era tecnológica en el mundo del trabajo

    Hoy ha finalizado la escuela sindical Marcelino Camacho que se ha desarrollado durante los días 18 y 19 de octubre en Morillo de Tou. Los secretarios generales de CCOO y el sindicato en Aragón, Unai Sordo y Manuel Pina han sido los encargados de cerrar las jornadas.

    20/10/2017.
    Escuela sindical

    Escuela sindical

    La digitalización de la economía y la revolución que está suponiendo en las relaciones laborales han sido el tema principal de esta escuela. Para Manuel Pina la pregunta principal es: “¿Quién se queda fuera de esta nueva revolución industrial?” Una revolución que para el sindicato no puede servir de excusa para reducir aún más las condiciones laborales y los salarios de las personas trabajadoras. Pina marca como objetivo que España se adapte a este proceso de una manera integradora y a la altura de otros países punteros en nuevas tecnologías.

    Unai Sordo ha señalado los peligros que conlleva la digitalización de las empresas: subcontratación, fomento de la temporalidad, disipar la línea que separa la vida laboral y personal o el aumento indiscriminado de las horas de trabajo. Pone como ejemplo las plataformas colaborativas de economía que suponen una explotación para los trabajadores que las integran porque sí les marcan un horario y sueldo pero sin ningún tipo de protección laboral: “sin convenio ni representación de los trabajadores”.

    Sordo pone sobre la mesa un objetivo a corto plazo: la reformulación organizativa de las CCOO para dar cobertura a los trabajadores y trabajadoras que se enfrentan a estas nuevas realidades. “Estos cambios de trabajo tienen que servir para mejorar las condiciones laborales, las habilidades del trabajador y mejorar los salarios, no para lo contrario”.

    Para ello, el sindicato propone estrategias de formación permanente en materia de nuevas tecnologías, durante toda “la vida laboral de la persona trabajadora”, para que no se quede fuera del mercado laboral.

    Para evitar la tentación de que las empresas despidan a los trabajadores para que se formen fuera y así abaratar costes, lanza un guante a la administración. “Aquí entra en juego la colaboración de la administración pública que debe fomentar las políticas activas de empleo y crear una red de formación ambiciosa y de calidad”, dentro de la propia empresa.

    Sordo finalmente asegura que la velocidad de los cambios que supone esta nueva revolución industrial dejará fuera del mercado de trabajo a muchas personas. “Para ellos y ellas hay que tener una buena cobertura social que evite la exclusión social”, con este fin Sordo exige la implantación de una renta mínima garantizada que mejore la prestación por desempleo y resuelva la situación de muchos parados de larga duración que no tienen ingreso ninguno.

    Jornada inaugural

    El 18 de octubre, Enrique Pueyo, alcalde de Ainsa, y Manuel Pina, Secretario General de CCOO Aragón, inauguraron estas jornadas que se desarrollarán durante los días 18 y 19 de octubre. Personalidades del mundo sindical, político y económico analizaron los cambios que se están desarrollando en la actual economía.

    La escuela sindical ha reflexionado sobre el impacto de la digitalización de la economía a nivel global y en los sectores de producción. Una nueva revolución industrial que ha supuesto una mayor deshumanización del mundo del trabajo: el auge de los minijobs o la formación más segmentada y exclusiva para clases de élite son algunos de los ejemplos que demuestran el desigual reparto de riqueza al que se dirige la economía mundial.

    El economista Ignacio Muro ha sido el encargado de analizar el cambio del modelo de producción en los últimos 30 años con la entrada en escena de las nuevas tecnologías. Y es que la denominada “economía digital” ha incrementado las cargas de trabajo, las horas de trabajo al permitir el teletrabajo desde casa y la precarización de las condiciones laborales. “Una situación que frente a la creencia popular no ha mejorado la productividad”, asegura Muro.

    La informatización del puesto de trabajo diluye la frontera entre el tiempo del trabajo y el personal. El trabajador tiene conflictos con la empresa porque no puede desconectar el móvil de empresa o desarrollar su labor desde casa, como ocurre en el sector de las TIC.

    Ignacio Muro asegura que “la debilidad del trabajo social impide continuar con el reparto histórico del empleo”.

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